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Número 26 |
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Año 6010 (v.·. l.·.) |
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Revista Digital del Supremo Consejo del Grado 33 y último del R\E\A\A\ para España
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La otra utopía José Antonio Gonzalez Sanchez , 33º |
Tengo que daros una gran noticia. Por fin, los que habían venido siendo eternos malos Compañeros de la Humanidad han sido vencidos. La IGNORANCIA ha quedado reducida a la etapa infantil en la que se reciben los fundamentos de lo que será después una mente racional y equilibrada. Como consecuencia, no es preciso ya practicar el llamado arte del disimulo para tratar, las más de las veces, de conseguir aquello que en la rectitud y honestidad no sería posible, y las cosas se explican o se comentan con total sinceridad, por todos y en todas partes y ocasión. Podemos decir por ello que la Hipocresía es cosa del pasado. La ambición ha sido dominada. Nadie entiende ya que sea necesario atesorar dinero ni objetos o cosas materiales que no sirvan precisamente para satisfacer las necesidades normales de una vida satisfactoria y acorde con la razón, donde se tenga lo necesario para vivir con decoro pero sin excesos. Por ello, y como consecuencia de una larguísima tarea realizada por una serie de generaciones de antepasados nuestros, y que la generación que nos antecedió y la nuestra han podido culminar, el panorama social es, sin pretender agotar la relación de datos, el siguiente: Las supersticiones desaparecieron y, con ellas, las creencias fanáticas que dieron lugar a tantísimo sufrimiento y atropello. Hoy, esa cuestión se reduce a seguir buscando, por procedimientos que la Ciencia nos brinda, y con la ayuda de la espiritualidad bien entendida, la respuesta a determinadas cuestiones que están en el Cosmos y en la Energía primigenia y, en consecuencia, más allá de nuestras posibilidades actuales, según el nivel que alcanzó la tecnología hasta nuestros días y que no es aún suficiente como para ayudarnos a encontrar respuesta adecuada a esas preguntas.
Los Bancos tradicionales y las entidades financieras, agiotistas y deshumanizadas en su afán de unas ganancias incesantes y cada vez mayores, quedaron también como otro mal recuerdo en la memoria colectiva. En el plano internacional, ya no es necesaria la intervención privada de las entidades financieras. El organismo supranacional creado al efecto vela y se encarga de atender y equilibrar las necesidades que, eventualmente, por catástrofes naturales u otras circunstancias, puedan tener determinadas naciones. Ahora, desde hace mucho tiempo, como todos sabemos, la agrupación de antiguos países en uno solo y mayor, ha cambiado las estructuras y el funcionamiento borrando fronteras y suprimiendo barreras y trámites innecesarios que complicaban las cosas hasta extremos de irracionalidad absoluta. Los nuevos países surgidos de esas asociaciones han concentrado energías, racionalizado la explotación de recursos, la producción de todo tipo de bienes y, con ello, mejorado el nivel de vida y bienestar de sus ciudadanos. Por todo ello, la economía internacional camina por derroteros mucho más fáciles de recorrer para todos y, como sabéis no está permitido en absoluto que los beneficios obtenidos sobrepasen los razonables límites fijados por el Organismo Económico Mundial para todos los Estados. En el plano nacional, el ciudadano y las empresas tienen acceso, bajo condiciones justas, a las necesidades -que no sean básicas, pues éstas ya las tiene cubiertas- que su iniciativa privada pueda plantearles. Las entidades financieras actuales, les dan acceso a una financiación razonablemente equilibrada. Los Trust y los antiguos poderosos grupos de presión, ya nada significan. Al racionalizarse el mercado por el hecho de que el ciudadano no ambiciona más que lo necesario para una vida digna, su influencia prácticamente desapareció juntamente con el consumo desenfrenado en algunas áreas del planeta, habiendo tenido que rectificar su rumbo para convertirse en Empresas que funcionan con criterios de racionalidad.
Ya nadie tiene hoy la tentación de utilizar las grandes palabras que en los pasados milenios fueron los mejores y más poderosos resortes para movilizar y manipular a los mediocres. PATRIA, HONOR, RELIGION, TRADICION, DIOSES EN SUS NUMEROSAS VARIANTES, REDISTRIBUCION DE LA RIQUEZA carecen hoy ya de sentido, al menos del que se les impregnaba en aquellos tiempos para enfervorizar o envenenar mentalmente a la mayoría, a quienes se inculcaba por cualquier medio posible que aquellas encerraban en su significado las mejores bondades para todos, cuando sabemos hasta la saciedad las aviesas intenciones de quienes la usaban y las tremendas y trágicas consecuencias de su utilización como simple pantalla para ocultar la inacción de los poderosos y mantener y perpetuar el retraso del verdadero avance social que no se ha producido hasta nuestro milenio en que tales supercherías han quedado superadas y sepultadas. ¿Cuántos cientos de millones de seres humanos se mataron entre sí, sin ninguna válida justificación social, .en guerras y más guerras que sembraban la devastación y la miseria para satisfacer los deseos y ambiciones de tiranos y políticos y jerarcas religiosos sin escrúpulos, durante los pasados milenios? Ya nada de eso sucede ni tiene posibilidad de ocurrir. La MENTIRA, salvo las piadosas en caso de enfermedades, ha sido desterrada . El sistema educativo de los actuales ciudadanos garantiza, en un altísimo porcentaje, que la verdad sea la norma en las relaciones humanas, evitando con ello la violencia que generaba la frustración producida en las personas cuando se veían engañadas, que era lo habitual. El trabajo generalizado, clasificado conforme a capacidades, el apoyo a la iniciativa y creatividad positivas, debidamente contrastadas, han hecho desaparecer lo que antes se llamaban “clases sociales”!, basadas únicamente en la posesión de bienes y riqueza y no en los méritos personales y cualidades del individuo, Nadie tiene que fingir ni aparentar que es lo que no es, simplemente al tener las necesidades de una vida digna cubiertas.
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