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Número 26 |
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Año 6010 (v.·. l.·.) |
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Revista Digital del Supremo Consejo del Grado 33 y último del R\E\A\A\ para España
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El Arcano 1 del Tarot de Marsella – El Mago Michel Gavanier , 24º |
El Arcano UNO manda pues todo el juego, él es la causa primera. Sin él, las otras cartas del Tarot no podrían existir. La simbología de las formas El Mago es joven, en pie, en la actitud de la voluntad preparada para actuar. El principio de juventud se basa sobre una ambivalencia: por una parte la inexperiencia y la ausencia de madurez, por otra parte la abertura máxima porque todo lo posible está en devenir. Todo esta por hacer, todo conocimiento está bajo el poder. El Mago ilustra bien al niño que se despierta, a la vez frágil y fuerte. Su vida esta delante de él y la mirada esta llevada hacia el horizonte porque todo a el es potencialmente accesible. El Mago, en la posición en pie, indica que su voluntad y su energía están disponibles, que es un actor y no un espectador, que es responsable y no pasivo ni sometido. Así como él no está en movimiento, todo todavía está en germen, en potencialidades inexpresadas Los pies abiertos nos devuelven al presente. Se trata aquí de vivir el instante en el que el ser esta despierto, cuando la acción es posible a cada momento, aquí y ahora y no mañana o en otro lugar. El sombrero del Mago es muy peculiar: en forma de ocho acostado, parece hacer referencia al infinito. Representa pues la apertura de ideas del personaje que puede hacerlo todo, vivir lo todo, experimentar todo. La banda en forma de un infinito significa, en numerosas tradiciones, la iniciación, la posesión de conocimientos secretos, de una sabiduría superior. Las manos del Mago están, ellas, en movimiento: él tiene alto una varita en la mano izquierda y una moneda en la mano derecha. Él reúne así el Cielo y la Tierra , como si sacara fuerzas de arriba (la varita hacia arriba) para actuar mejor sobre lo de abajo (la moneda, abajo, evocación de las fuerzas terrestres). Unas variantes del Tarot de Marsella presentan el símbolo yin-yang dentro de la moneda. Los objetos puestos sobre la mesa simbolizan diversas órdenes sobre las cuales la acción del Mago va a manifestarse. Reencontramos allí claramente los cuatro elementos fundamentales:
Hermes Trimegisto (Poimandrès – tratado IX) define así el conjunto de la Creación : Y con derecho se dice que el mundo es un cosmos, pues organiza y embellece todas las cosas en la diversidad de la creación, por la continuidad de la vida, la actividad incansable, la rapidez de la necesidad, la disposición de los elementos y el buen orden de todo lo que nace. Por éso, necesariamente y con propiedad, el mundo merece ser llamado "cosmos". La mesa con tres patas nos hizo reflexionar mucho tiempo. Por cierto, esto puede interpretarse como la inestabilidad de la posición del Mago. Vemos allí sin embargo el cuarto pie que no es de este mundo, que se encuentra sobre otro plano, inaccesible al ojo concreto. Como en nuestros Templos simbolicos: donde esta la columna cuatro? Desde entonces, el Arcano UNO toma una otra dimensión. Él tiene necesariamente una correspondencia, una relación no formulada con otros arcanos. Él tiene un futuro además de su acción presente, una continuidad, un plano. Veremos dentro de poco cual lazo celeste está establecido. La simbología de los colores Los cabellos del personaje son blancos, signo de pureza, con mechas de oro, signo de luz eterna. Su cabeza esta coronada de un sombrero verde. Sus trajes son abigarrados, en una alternación de azul, de amarillo y de rojo.
Si había que recordar sólo la síntesis: el rojo es calor, el amarillo es luz, el azul es interioridad, el verde es naturaleza. La Primera síntesis, llamada 'el saber popular' El Mago, es decir el ilusionista, el prestidigitador, el titiritero, está en la entrada del Templo simbólico que forman los Arcanos del Tarot. El Mago hace malabarismos delante del umbral y sus dedos hábiles hacen puesto de manifiesto o desaparecer diversas formas. Su cara es afable, sus maneras son agradables. Se planta con intensidad sobre sus pies y deslumbra la gente por las riquezas que exhibe ostensiblemente, por los conocimientos que expone. Él tiene respuesta a todas las preguntas y podemos imaginar que alaba con una voz chillona las maravillas contenidas dentro del Templo. Él engaña con falsas apariencias de los neófitos y se sirve de todos los modos de la ilusión para atraerlos. Porque la profundidad y la oscuridad aparente del Templo asustan a los profanos y es el trabajo del Titiritero de calmarles prometiéndoles maravillas y milagros. A cada uno de los curiosos, él promete la realización de todos los deseos. El poder, la fortuna, el amor, el espíritu son todas las formas prometidas con las que el hace malabarismos. La segunda síntesis, llamada 'la verdadera' La cualidad principal del Titiritero es su habilidad. La lámina no contiene las verdades más altas, pero las más espectaculares. Porque el paso primero del saber es sin duda alguna la ilusión del saber. La ilusión trae el deseo, y el deseo conduce a la progresión, al movimiento y a la acción. Emblema luminoso, faro colocado en la entrada del Templo, el Mago-Titiritero da con su cuerpo y sus gestos una llave para abrir la primera puerta. Más exactamente él indica cuales son las cualidades que serán necesarias para el neófito para penetrar allí y progresar.
El disco y la varita son también las armas y cualidades que son necesarias para entrar en el Templo. La varita, que esto sea la batuta del director de orquesta o la varita mágica del mago, es la insignia de una función gloriosa, como el cetro, y significa control, poder, coraje, voluntad. El disco, la bola, significa al contrario receptividad y nos muestra la devoción, la humildad y el respeto necesarios del neófito a las verdades que le serán transmitidas. La última síntesis, llamada 'la personal' El Arcano UNO se relaciona pues al nacimiento y al despertar del ser humano. Como la primera lámina, abre el universo del Tarot y representa la creación, el comienzo de la Historia del Hombre, de la Humanidad , del Universo. El Mago, el Titiritero establece un puente entre el Hombre y la Divinidad. Esta lámina describe al ser humano con todas sus potencialidades y sus riquezas morales y físicas y muestra las diferentes evoluciones posibles, el camino que conduce del irregular al regular, del plural al singular, del desorden a la orden. El Arcano pone al ser humano enfrente de las diferentes vías que se abren para él, delante del caos del universo que él debe dominar y ordenar. Y lo hace a través del otro principio esencial del Arcano: la Acción , es decir el Trabajo. Porque la actividad es necesaria para el desarrollo del ser humano y el Trabajo del hombre está en la imagen de la Naturaleza : toma sitio en la orden de las cosas y participa en la organización y en el buen funcionamiento del Mundo. La primera lámina define la naturaleza de la actividad que hay que desplegar sobre los elementos para edificar nuestro Templo. Mi muy querido Khalil Gibran nos da, a través de uno de sus poemas maravillosos, una definición perfecta de la obra que hay que cumplir, tanto en su principio como en su expresión: Se os ha dicho siempre que el trabajo es una maldición y la labor una desgracia. Pero yo os digo que, cuando trabajáis, realizáis una parte del más lejano sueño de la tierra, asignada a vosotros cuando ese sueño fue nacido. Y, trabajando, estáis, en realidad, amando a la vida. Y amarla, a través del trabajo, es estar muy cerca del más recóndito secreto de la vida. El trabajo educa si es amor, disminuye si es carga y dolor. El Mago frente a su mesa, como frente a un banco, se hace el artesano de la vida, de SU vida. Esta puesto como dueño de su destino, como responsable de su futuro, como herrero de su existencia. Es la acción del Mago, su Trabajo, que lo conducirá a la realización de su proyecto fundamental, a saber la búsqueda de la Unidad , del origen perdido que debe reencontrar. La cuarta pata de la mesa, faltando, nos conduce hacia la resolución del enigma. Esta ausencia insólita nos abre el camino hacia una solución que no está en este mundo fenomenal. Nuestra sensibilidad personal nos conduce hacia otro arcano, el Loco (el número cero). Del Mago al Loco, del Uno al Céro, hay todo el hado del Hombre puesto enfrente de su destino individual. Nacido con todas las potencialidades, le incumbe de afrontar sucesivamente todos los dolores y todas las pasiones, de rendirse dueño de sus actos a través de su Trabajo con el fin de progresar sobre el camino que conduce a lo Divino, a la Palabra perdida. Al término de su camino, el Mago se habrá transformado progresivamente para alcanzar la serenidad del Loco, loco entre los locos, el sabio entre los sabios. El Loco es el símbolo del hombre y de su destino sobre tierra. Él subtiende y resume todas las láminas del Tarot. Es el principio y fin. Él representa al hombre indiferente a los rigores de la humanidad, más allá de las contingencias terrestres, el Loco es el Hombre que cumplió su obra porque reencontró la Palabra perdida. Este lazo invisible, del Mago al Loco, se materializa repentinamente cuando se dispone de los arcanos mayores en un círculo cerrado: el Mago, en la primera posición, se reencuentra muy naturalmente al lado del Loco, el último entre los últimos. El círculo es cerrado así, el ciclo se cerró, la Palabra perdida ha sido reencontrada. |
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