Número 26

 
Año 6010 (v.·. l.·.)
 
Revista Digital del Supremo Consejo del Grado 33 y último del R\E\A\A\ para España

El Arcano 1 del Tarot de Marsella – El Mago

Michel Gavanier , 24º


¿Por qué el Tarot de Marsella?

El origen del Tarot es difícilmente definible, el término "Tarot" es un misterio. Según la leyenda, la palabra "Tarot" viene de Thot, el dios egipcio de la escritura y de las ciencias ocultas, que grabó en 22 láminas de oro el contenido de su libro del conocimiento. También podemos pensar que viene de la "Torah", tanto el grafismo de unos Arcanos es próximo a las lettras hebraicas.

¿Pero, en primer lugar, qué juego de Tarot privilegiar? Existen decenas de juegos, en total de cartas variables, a los temas innumerables: Tarotes flamencos y españoles, arista o madoni, balbi, bota o papus, de Epinal, egipcio o de visconti, etc..., cada uno con su propio esoterismo y con resultados muy contrastados. En efecto, no basta con sobreponer y con multiplicar los símbolos sobre un soporte visual para obtener un vehículo propicio a la meditación.

El valor sólo verdadero de una lámina está a la medida de su fuerza evocadora a nuestra propia interioridad. Se juzga el valor de la imagen al potencial de meditación y de las imágenes interiores que ella puede engendrar. Descubrimos aquí que cada uno de nosotros puede tener SU propio Tarot y que es injusto denigrar al del vecino si él le permite seguir eficazmente su propio camino esotérico.

Tenemos sin embargo, bastante arbitrariamente, escogido el Tarot de Marsella porque esto es el más utilizado hoy. Apareció en Francia en 1760.

Descripción del Arcano UNO – El Mago

Vemos a un muchacho en pie.
Sus pies estan abiertos.
Sus trajes son abigarrados, como un Arlequín, en una alternación de azul, de amarillo y de rojo.
Él lleva un sombrero, en forma de ocho acostado.
Tiene una varita en la mano izquierda y una moneda en la mano derecha.
Entre sus piernas aparece un ciprés en el lejano y unas matas de hierbas crecen bajo la mesa.

Él está frente a una mesa que tiene sólo tres patas.
Sobre la mesa están dispuestos sucesivamente: dos vasos (un amarillo y un rojo), monedas amarillas y rojas, dos dados que fijan uno y cinco, un cuchillo y su estuche, un saco.
La mirada del hombre despunta sobre la línea del horizonte y su cabeza esta ligeramente inclinada sobre su hombro derecho.
Sus cabellos son claros, rematados por rizos de oro.

Esta descripción nos conduce a el plan del estudio del Arcano Número Uno.

Abordaremos tan sucesivamente

  • la simbología del Número UNO
  • la simbología de las formas
  • la simbología de los colores
e intentaremos para finalizar tres síntesis con diferentes ámbitos.

La simbología del Número UNO

Las mónadas, según Leibniz, son las sustancias indivisibles que componen el universo. Podemos decir que el número UNO es la mónada fundamental que representa todo lo que no puede estar dividido. Es más un principio que un número verdadero. Desde Pythagore y sus predecesores egipcios, esta mónada representa la Unidad primordial, el principio divino. Hasta en las tradiciones politeistas, los Textos se refieren a la Unidad , la expresión del manifestado. La mónada, el UNO, describe la ausencia de división, la unificación de las energías, la alianza. Ella engendra la diferencia, ya que todo esta creado por su propia adición a ella misma pero queda creativo, abierta, productora. El UNO no restringe nada porque contiene todo.

El Arcano UNO manda pues todo el juego, él es la causa primera. Sin él, las otras cartas del Tarot no podrían existir.

La simbología de las formas

El Mago es joven, en pie, en la actitud de la voluntad preparada para actuar.

El principio de juventud se basa sobre una ambivalencia: por una parte la inexperiencia y la ausencia de madurez, por otra parte la abertura máxima porque todo lo posible está en devenir. Todo esta por hacer, todo conocimiento está bajo el poder. El Mago ilustra bien al niño que se despierta, a la vez frágil y fuerte. Su vida esta delante de él y la mirada esta llevada hacia el horizonte porque todo a el es potencialmente accesible.

El Mago, en la posición en pie, indica que su voluntad y su energía están disponibles, que es un actor y no un espectador, que es responsable y no pasivo ni sometido. Así como él no está en movimiento, todo todavía está en germen, en potencialidades inexpresadas

Los pies abiertos nos devuelven al presente. Se trata aquí de vivir el instante en el que el ser esta despierto, cuando la acción es posible a cada momento, aquí y ahora y no mañana o en otro lugar.

El sombrero del Mago es muy peculiar: en forma de ocho acostado, parece hacer referencia al infinito. Representa pues la apertura de ideas del personaje que puede hacerlo todo, vivir lo todo, experimentar todo. La banda en forma de un infinito significa, en numerosas tradiciones, la iniciación, la posesión de conocimientos secretos, de una sabiduría superior.

Las manos del Mago están, ellas, en movimiento: él tiene alto una varita en la mano izquierda y una moneda en la mano derecha. Él reúne así el Cielo y la Tierra , como si sacara fuerzas de arriba (la varita hacia arriba) para actuar mejor sobre lo de abajo (la moneda, abajo, evocación de las fuerzas terrestres). Unas variantes del Tarot de Marsella presentan el símbolo yin-yang dentro de la moneda.

Los objetos puestos sobre la mesa simbolizan diversas órdenes sobre las cuales la acción del Mago va a manifestarse. Reencontramos allí claramente los cuatro elementos fundamentales:

  • las monedas simbolizan la tierra, el plano físico
  • ambos vasitos simbolizan el agua, el plano afectivo
  • el puñal, la daga, simboliza el aire, el plano intelectual
  • y la varita simboliza el fuego, el plano emocional

Hermes Trimegisto (Poimandrès – tratado IX) define así el conjunto de la Creación :

Y con derecho se dice que el mundo es un cosmos, pues organiza y embellece todas las cosas en la diversidad de la creación, por la continuidad de la vida, la actividad incansable, la rapidez de la necesidad, la disposición de los elementos y el buen orden de todo lo que nace. Por éso, necesariamente y con propiedad, el mundo merece ser llamado "cosmos".

La mesa con tres patas nos hizo reflexionar mucho tiempo. Por cierto, esto puede interpretarse como la inestabilidad de la posición del Mago. Vemos allí sin embargo el cuarto pie que no es de este mundo, que se encuentra sobre otro plano, inaccesible al ojo concreto. Como en nuestros Templos simbolicos: donde esta la columna cuatro?

Desde entonces, el Arcano UNO toma una otra dimensión. Él tiene necesariamente una correspondencia, una relación no formulada con otros arcanos. Él tiene un futuro además de su acción presente, una continuidad, un plano. Veremos dentro de poco cual lazo celeste está establecido.

La simbología de los colores

Los cabellos del personaje son blancos, signo de pureza, con mechas de oro, signo de luz eterna. Su cabeza esta coronada de un sombrero verde. Sus trajes son abigarrados, en una alternación de azul, de amarillo y de rojo.

  • El azul evoca inmediatamente los elementos sin límite: el mar, el cielo, el infinito, con las variaciones innumerables de los matices del color. El azul simboliza entonces la mente profunda, la vida interior. El expresa el pensamiento lógico y racional, la facultad de raciocinio y de abstracción. Representa el proceso de reflexión así como la conciencia individual, en los estados innumerables, en los matices innumerables. Claro, oscuro, despierto, dormido, el valor infinito del azul conduce siempre a los diferentes estados del ser que puede elevarse, perderse, alumbrarse o confundirse en el error.
  • El amarillo se relaciona, sin duda alguna, con las ideas de luz, de claridad y de calor. Como reproducción del sol, es luminoso, irradiante, alumbrando, exultante, iluminando sin agredir como puede hacerlo el rojo. Como el sol, es venerado y sacralizado. El amarillo también evoca el trabajo de transformación y de maduración porque se asimila a las cosechas y a la germinación. Tiene una cara de eternidad ya que el permite cada vez el renacimiento de los ciclos. Es pues adelantamiento de los límites e inspira sentimientos positivos. El amarillo es riqueza.
  • El rojo, por excelencia, es símbolo de vida y de energía. Es el color más dinámico que se pueda concebir, ya que él simboliza la sangre, propiedad vital. La ausencia del rojo arrastra la muerte. Él encarna pues el cuerpo, la materia viva, se relaciona con las nociones de fluidez, de calor, de fuerza, de potencia.
  • El verde corresponde a la naturaleza, a la tierra, a la creación original. Él simboliza la vida, no como el rojo que es energía y vitalidad, pero más bien la vida natural y universal. El verde opone a la fuerza del rojo el sosiego y la permanencia. El verde es tranquilizador, unificador y pacífico. Él es terrestre, material y se encuentra sobre la tierra, contrariamente al azul, el amarillo y el blanco que se encuentran sobre un plano celeste. El verde constituye así una vuelta en el estado primordial y auténtico.

Si había que recordar sólo la síntesis: el rojo es calor, el amarillo es luz, el azul es interioridad, el verde es naturaleza.

La Primera síntesis, llamada 'el saber popular'

El Mago, es decir el ilusionista, el prestidigitador, el titiritero, está en la entrada del Templo simbólico que forman los Arcanos del Tarot. El Mago hace malabarismos delante del umbral y sus dedos hábiles hacen puesto de manifiesto o desaparecer diversas formas. Su cara es afable, sus maneras son agradables. Se planta con intensidad sobre sus pies y deslumbra la gente por las riquezas que exhibe ostensiblemente, por los conocimientos que expone. Él tiene respuesta a todas las preguntas y podemos imaginar que alaba con una voz chillona las maravillas contenidas dentro del Templo. Él engaña con falsas apariencias de los neófitos y se sirve de todos los modos de la ilusión para atraerlos. Porque la profundidad y la oscuridad aparente del Templo asustan a los profanos y es el trabajo del Titiritero de calmarles prometiéndoles maravillas y milagros. A cada uno de los curiosos, él promete la realización de todos los deseos. El poder, la fortuna, el amor, el espíritu son todas las formas prometidas con las que el hace malabarismos.

La segunda síntesis, llamada 'la verdadera'

La cualidad principal del Titiritero es su habilidad. La lámina no contiene las verdades más altas, pero las más espectaculares. Porque el paso primero del saber es sin duda alguna la ilusión del saber. La ilusión trae el deseo, y el deseo conduce a la progresión, al movimiento y a la acción.

Emblema luminoso, faro colocado en la entrada del Templo, el Mago-Titiritero da con su cuerpo y sus gestos una llave para abrir la primera puerta. Más exactamente él indica cuales son las cualidades que serán necesarias para el neófito para penetrar allí y progresar.

También podemos fácilmente asociar este primero Arcano con la letra hebraica <álef>. El brazo izquierdo levantado, la inclinación del torso, la posición de la cabeza se sobreponen al grafismo de la letra (recordemos este grafismo: una línea diagonal de donde se desprenden dos miembros, uno marcado hacia el cielo y el otro hacia la tierra). Y el mensaje esencial del <álef> es la identidad del mundo de arriba y del mundo de abajo.

Pero el Mago proporciona precisiones suplementarias: su mano derecha tiene un disco (una bola?), su izquierda una varita en la cual algunos quisieron ver una flauta, símbolo de armonía. El disco es evidentemente femenino mientras que la varita representa el poder viril. Sus posiciones respectivas recalcan la necesidad de una orden, de un equilibrio del que el neófito debe convencerse antes de emprenderse sobre el camino del Conocimiento.

El disco y la varita son también las armas y cualidades que son necesarias para entrar en el Templo. La varita, que esto sea la batuta del director de orquesta o la varita mágica del mago, es la insignia de una función gloriosa, como el cetro, y significa control, poder, coraje, voluntad. El disco, la bola, significa al contrario receptividad y nos muestra la devoción, la humildad y el respeto necesarios del neófito a las verdades que le serán transmitidas.

La última síntesis, llamada 'la personal'

El Arcano UNO se relaciona pues al nacimiento y al despertar del ser humano. Como la primera lámina, abre el universo del Tarot y representa la creación, el comienzo de la Historia del Hombre, de la Humanidad , del Universo. El Mago, el Titiritero establece un puente entre el Hombre y la Divinidad. Esta lámina describe al ser humano con todas sus potencialidades y sus riquezas morales y físicas y muestra las diferentes evoluciones posibles, el camino que conduce del irregular al regular, del plural al singular, del desorden a la orden. El Arcano pone al ser humano enfrente de las diferentes vías que se abren para él, delante del caos del universo que él debe dominar y ordenar.

Y lo hace a través del otro principio esencial del Arcano: la Acción , es decir el Trabajo.

Porque la actividad es necesaria para el desarrollo del ser humano y el Trabajo del hombre está en la imagen de la Naturaleza : toma sitio en la orden de las cosas y participa en la organización y en el buen funcionamiento del Mundo. La primera lámina define la naturaleza de la actividad que hay que desplegar sobre los elementos para edificar nuestro Templo.

Mi muy querido Khalil Gibran nos da, a través de uno de sus poemas maravillosos, una definición perfecta de la obra que hay que cumplir, tanto en su principio como en su expresión:

Se os ha dicho siempre que el trabajo es una maldición y la labor una desgracia.

Pero yo os digo que, cuando trabajáis, realizáis una parte del más lejano sueño de la tierra,

asignada a vosotros cuando ese sueño fue nacido.

Y, trabajando, estáis, en realidad, amando a la vida.

Y amarla, a través del trabajo, es estar muy cerca del más recóndito secreto de la vida.

El trabajo educa si es amor, disminuye si es carga y dolor. El Mago frente a su mesa, como frente a un banco, se hace el artesano de la vida, de SU vida. Esta puesto como dueño de su destino, como responsable de su futuro, como herrero de su existencia.

Es la acción del Mago, su Trabajo, que lo conducirá a la realización de su proyecto fundamental, a saber la búsqueda de la Unidad , del origen perdido que debe reencontrar.

La cuarta pata de la mesa, faltando, nos conduce hacia la resolución del enigma. Esta ausencia insólita nos abre el camino hacia una solución que no está en este mundo fenomenal. Nuestra sensibilidad personal nos conduce hacia otro arcano, el Loco (el número cero). Del Mago al Loco, del Uno al Céro, hay todo el hado del Hombre puesto enfrente de su destino individual. Nacido con todas las potencialidades, le incumbe de afrontar sucesivamente todos los dolores y todas las pasiones, de rendirse dueño de sus actos a través de su Trabajo con el fin de progresar sobre el camino que conduce a lo Divino, a la Palabra perdida.

Al término de su camino, el Mago se habrá transformado progresivamente para alcanzar la serenidad del Loco, loco entre los locos, el sabio entre los sabios. El Loco es el símbolo del hombre y de su destino sobre tierra. Él subtiende y resume todas las láminas del Tarot. Es el principio y fin. Él representa al hombre indiferente a los rigores de la humanidad, más allá de las contingencias terrestres, el Loco es el Hombre que cumplió su obra porque reencontró la Palabra perdida.

Este lazo invisible, del Mago al Loco, se materializa repentinamente cuando se dispone de los arcanos mayores en un círculo cerrado: el Mago, en la primera posición, se reencuentra muy naturalmente al lado del Loco, el último entre los últimos.

El círculo es cerrado así, el ciclo se cerró, la Palabra perdida ha sido reencontrada.


 


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