Número 25

Año 6010 (v.·. l.·.)

 
 
Revista Digital del Supremo Consejo del Grado 33 y último del R\E\A\A\ para España

Para lo inesperado un dios abre la puerta

José Miguel Guallar Ballesteros, 32º


No hay reposo para el Francmason

<<No hay reposo para el Francmason>> Tomo prestada esta frase sacada de uno de los rituales de los grados capitulares y que sirve al propósito de este trabajo: no dejar de estar despiertos y no bajar la guardia.

¿Pero ante qué o quien no hemos de bajar la guardia? Hoy tenemos ante nosotros algunos desafíos que ya ocuparon a nuestros hermanos precursores francmasones y que han resurgido con fuerza: los nuevos totalitarismos que parecen salidos directamente de la edad media, la discriminación por razones de sexo, cultura o territorio y, de manera destacada, algunas sombrías superestructuras empresariales que aplastan al ciudadano y lo tratan como un siervo: sus altos directivos tienen privilegios cuasi-fuera de la ley.

Pero la complejidad de nuestra situación viene dada porque además de los desafíos que ya afrontaron nuestros antepasados francmasones, ahora emergen nuevos retos ante nosotros: el reto de Gaia, la toma de posición activa ante el expolio del planeta al que pertenecemos, y el reto de ampliar conciencia para fortalecernos con una identidad planetaria. En este último punto, ya fueron visionarios los francmasones fundadores cuando hablaban de la universalidad como uno de los valores de la Francmasonería.

Desoír los cantos de sirena de quienes nos quieren anestesiados

Cuantas veces habré oído la tintínela de : << lo mejor es que se ocupen de los trabajos en Logia….. ( a lo que parece seguir….” De lo demás ya nos ocupamos nosotros”)>>

La hipertrofia de estructuras masónicas muy burocratizadas e hiperreglamentadas solo puede servir a un propósito: perpetuar en el poder a quienes multiplican el laberinto normativo y burocrático. Pero estas estructuras, como otras muchas de carácter profano que sirven a propósitos individuales, están ya crujiendo: son incapaces de interactuar con lo complejo, de afrontar la incertidumbre y de dar cobijo a una humanidad luminosa que requiere para manifestarse fronteras más líquidas.

¿Recordáis el cuento universal de la Bella Durmiente? En torno a su hechizo había crecido un espesísima red de brañas y malezas que cerraban el paso a cuantos querían explorar ese territorio. Es una metáfora formidable de la espesura burocrática e hipernormativa al servicio de los que pueden entender la Orden como algo a “ocultar entre maleza”.

¿ Como nos quieren los que edifican reglamentos y no saben construir templos de luz? Nos quieren anestesiados pero una de las formas mas sutiles de este estado es la indiferencia. Eli Wiesel, premio nobel de la paz y catedrático de humanidades de la Universidad de Boston, en el encuentro del milenio en la Casa Blanca ( 12.04.1999 ) habló de los peligros de la indiferencia. Transcribo:

<< Etimológicamente indiferencia significa falta de diferencia. Un estado extraño y poco natural en el cual no se distingue entre la luz y la oscuridad, el amanecer y el atardecer….. Evidentemente la indiferencia puede resultar seductora. Resulta mas facil apartar la mirada de las víctimas. A fin de cuentas es extraño y pesado implicarse en el dolor y la desesperación de los demás. Para una persona indiferente, sus vecinos carecen de importancia. Por tanto sus vidas carecen de sentido para el. …. La indiferencia reduce al otro a una abstracción….La indiferencia no suscita ninguna respuesta. La indiferencia no es un comienzo, es un final.>>

Convendréis Hermanos que no es posible el reposo en este estado de cosas. Es responsabilidad de todos que nuestra Organización tenga por finalidad proteger y permitir que nuestra Orden extienda sus valores y nos fortalezca para afrontar nuevos y antiguos retos. Es momento de diferenciar también en esto. Diferenciar Organización rígida montada al servicio de algunos, de Orden. La Organización – esto me cuesta decirlo de tan obvio- ha de ser funcional y ha de servir en todo, absolutamente en todo, a la Orden. No permitir que la Orden quede encapsulada en hilo de acero normativo es un frente a considerar.

La irrupción de lo inesperado en esquemas sin estructura para acogerlo

Cuando lo inesperado llega a nosotros en muchos casos nos sorprende porque ya nos hemos instalado con gran seguridad en una determinada concepción de lo que debe ser la Francmasonería y en las ideas y emociones que sustentan esta concepción. En términos constructivos y de estructura, nuestras concepciones sobre la Francmasonería y lo que debiera ser no son tan dinámicas ni abiertas como creemos y los hechos nos evidencian como nuestras concepciones no tienen estructura alguna para acoger lo nuevo, para dar entrada a lo inesperado. De ahí que nos sorprendamos y que nuestra capacidad de enfrentar lo nuevo sea lenta porque lo sucedido “no nos lo podemos creer”, no era previsible. Esto limita la disposición permanente a la acción a mantener la actitud enunciada en este trabajo: no hay reposo para el Francmason.

Foco y mirada doble

Hace 2500 años Eurípides que mas que autor trágico era lo que hoy llamaríamos autor de dramas fuertes , nos puso de aviso sobre lo inesperado:

<< Lo esperado no se cumple y para lo inesperado un dios abre la puerta>>

En estos momentos, podemos decir que en nuestra Orden “las sirenas se han hecho oir” y muchos hermanos, buenos hermanos, han abdicado de la responsabilidad de reposicionar la Organización de manera que sirva a la Orden y sea util para afrontar retos nuevos. En términos funcionales, una Organización hiperpresidencialista, hipernormativa, no solo no puede interactuar con lo complejo sino que debilita nuestra fuerza, la fuerza de la Orden Francmasónica.

Es quizá momento para no olvidar que en estos tiempos lo nuevo brota sin cesar, a borbotones, y que nuestro foco conviene que sea doble; por una parte estamos comprometidos con los valores de la Francmasonería : valores como tolerancia, fraternidad y universalidad. Por otra parte necesitamos no estar “apurando” el patrimonio de nuestros antecesores y para ello hemos de registrar lo nuevo, lo que está ya emergiendo y darle respuesta con nuevos compromisos. Este foco doble nos permitirá combatir la oscuridad y alentar lo nuevo. También nos dará nitidez respecto al cambio de Organización que necesitamos: elástica y al servicio de nuestra Orden. De esta manera la nueva Organización, dejará respirar nuestros valores y compartirlos antes que sustentar intereses personales.

Lo nuevo viene con frecuencia con el rostro de lo inesperado pero para poderlo registrar es conveniente que revisemos concepciones estrechas sobre la FM, emociones gastadas e interpretaciones que pueden valer para precisar el pasado pero no para navegar el futuro incierto. Este futuro va a presentar apoyos discontinuos, como decía el filosofo Morin, << será como navegar un océano de incertidumbre a través de archipiélagos de certeza>>

Así pues para integrar y reconocer lo nuevo que brota incesantemente, a bortbotones, quizá tengamos que renunciar a pisar territorio de certidumbre todo el tiempo. Quizá nos tengamos que acostumbrar a saltar de islote en islote por un archipiélago de certeza como nos decía Morin.

Esta naturaleza doble de nuestra mirada, a nuestro valores que vienen del pasado y al futuro para poder reconocer lo nuevo que brota sin cesar, puede expresar la nueva conciencia del Francmason enfrentado a incertidumbres desconocidas hasta hoy pero seguro de que quiere afrontar la naturaleza de una aventura apasionante que empieza ya a tener rasgos distintivos de las anteriores.

Ya fue dicho, << … que no es dado al Francmason el mas mínimo reposo>>

Quizá este ya emergiendo una de las cualidades éticas necesarias para el nuevo Francmason : la cualidad de gestionar la incertidumbre y construir su identidad de Francmason con el valor de universalidad, de identidad planetaria.

Napoleón el iniciado: los dos frentes y Jomini

Hace muchos años que el debate sobre la funcionalidad de las Organizaciones se había iniciado. Si nos fijamos en algunos principios estratégicos, advertiremos que el frente de un nuevo Francmason con conciencia tambien puede, al menos, duplicarse. Saque cada uno sus analogías y conclusiones de lo que sigue.

Napoleón fue asesorado ,entre otros, por un gran pensador estratégico : Antoine Jomini. Un militar suizo que durante 60 años reflexionó sobre la dinámica de la guerra y sus principios sin que jamás empuñara un arma. Pues bien, examinando la situación de partida de Napoleón y la todavía endeble naturaleza de su ejército frente a lo ambicioso de sus objetivos le dijo: << En ese caso, solo tienes que poner la atención en cambiar la manera de pensar. Dejar de pensar solo como se ha hecho hasta ahora en un solo frente, el frente externo. Has de pensar en un doble frente: el frente externo de tus enemigos y el frente interno de tu Organización. O triunfas en los dos frentes o fracasas en los dos.>>

Me gustaría pensar que hoy, en nuestra Orden ya se piensa así. Me gustaría pensar que este doble frente se ha activado ya de manera que estemos listos para lo nuevo que brota sin cesar, a borbotones, y para ello ya estemos diseñando una Organización que sirva a este propósito. Pero no creo que sea así: se está pensando solo en un frente externo, pero con actitud somnolienta y tratando de emular lo que con éxito hicieron nuestros antecesores. No se reflexiona en cómo organizarnos. Esto puede ser un error porque como decía Jomini, o triunfamos en los dos frentes o fracasamos en los dos. Es el signo de los tiempos….. Las Organizaciones que se adapten sobrevivirán pero si nuestra Orden está transportada por una Organización inadaptada a los nuevos tiempos, puede languidecer y su luz atenuarse.

Werner Kart Heisenberg: el principio de incertidumbre.

Espero la benevolencia de mis hermanos científicos por atreverme a citar y apoyarme en Heisenberg, físico y premio nobel aleman que pasó al Oriente Eterno en 1976.

Su principio de incertidumbre, referido a la física cuántica de las particulas, habla de la imposibilidad, de la indeterminación , de conocer a la vez la posición y la trayectoria de una partícula. Este pensamiento ha influido no solo en la física sino también en la filosofía y el comportamiento.

En nuestra Orden, en estos momentos, se da una carga excepcional de posiciones: mi posición es esta, mi posición es esta otra y todo lo que piense o haga va encaminado a reforzar y robustecer mi posición. Lo que en la práctica supone que no andamos sobrados de “trayectoria”. La posición se ha convertido en un criterio clasificador.

En otros momentos y en algunos hermanos, puede darse el polo opuesto: se sienten incómodos y ansiosos por la situación que se vive y la cuestión es moverse “ a donde sea”. En este caso, demasiada trayectoria pero sin un punto de partida, de posición, claro. Lo que inevitablemente lleva casi siempre a ninguna parte. Es como un GPS, nos puede ayudar a llegar a un determinado punto a través de los way point a condición de tener marcada la posición de partida.

¿ Como resolver esto? Solo hay , parece, una manera incómoda de hacerlo: hay que perder algo de posición y perder algo de trayectoria para que el conjunto de posición&trayectoria nos lleve a un plano distinto con reglas distintas y comportamientos diferentes.

¿ Pero quien quiere perder algo de su robusta posición o de su fulgurante trayectoria? Esta es la clave: nuestras emociones y los modelos mentales con los que actuamos estan bien capacitados para la acumulación en una dirección pero no para la complejidad y la contradicción que llevan la incertidumbre.

No es arriesgado pensar que los dirigentes con verdadera autoridad en un futuro próximo, han de saber gestionar la incertidumbre por encima de otras destrezas. A fin de cuentas esto supone compromisos y enlaces nuevos con personas, valores, realizaciones y metas. Que no es poco.

Como Francmasones afrontar la incertidumbre puede ser un catalizador, puede precipitar que las cosas sucedan. El primer paso podría ser el que tantas veces hemos comentado en este trabajo. Comprender que no hay reposo para el Francmason.


 


Revista Digital del Supremo Consejo del Grado 33 y último del Rito Escocés Antiguo y Aceptado para España
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